viernes, 19 de junio de 2026

Pepe Moral, sin suerte

Oreja para Manuel Escribano y vuelta al ruedo para Román tras faenas a dos Miuras de gran calidad

La corrida de Miura echó el tradicional cierre a la Feria de Abril de Sevilla y este año lo ha hecho lidiando un interesante encierro donde ha habido varios toros que han sobresalido por su nobleza enclasada. Como el cuarto, “Montesino”, castaño de 635 kilos, un nobilísimo toro con el que Manuel Escribano se ha encontrado muy a gusto toreándolo por ambos pitones, con temple y largura.

El torero lo esperó a portagayola y le dejó una larga limpia de ejecución. Luego en el caballo apretó en dos fuertes puyazos, para llegar al tercio de banderillas y cumplir en los dos primeros pares. Pero en el tercero Escribano echó toda la carne en el asador, se sentó en el estribo y lo citó para quebrarlo con la mala fortuna que solo clavó un palo, por lo que de nuevo repitió la acción anterior, pero esta vez con más exposición todavía, citándolo de rodillas muy cerrado en terrenos del 6 para incorporarse en el momento justo del quiebro, dejándole un par en todo lo alto saliendo por los adentros. La plaza en pie.

Pero el de Gerena no baja el pistón y el comienzo de muleta lo inicia por cambiados por la espalda en el mismo centro del ruedo. El toro embiste cada vez más atemperado y tiene un viaje franco y largo. El torero lo sabe y lo disfruta en una faena por las dos manos de menos a más. Sin ningún tirón, todo muy suave, porque el toro no anda sobrado de fuerzas, pero sí de calidad. Escribano exprimió al miura con un trato exquisito y le dejó una faena que le valió la oreja, no pudiendo ser un premio más abultado porque el toro no duró mucho, pero lo que duró fue excelente. Lo mató de buena estocada.

Al primero de la tarde lo recibió también a portagayola y acto seguido saltó limpiamente al callejón con el consiguiente susto general. Luego le volvió a dar otras dos largas en el tercio de rodillas y lo llevó galleando por chicuelinas al caballo. Dejó un tercio de banderillas fácil, igual que la faena de muleta. Al toro, que también fue noble, le faltó transmisión para llegar más al tendido. Escribano, muy en profesional, lo cuidó para que no se rajara. Hasta que en una última serie al natural, ya más cruzado para provocar su embestida, empezó a protestar y tuvo que dar por concluida la faena. En éste saludó a una ovación.

Román también pudo cortar otra oreja y el fallo con la espada hizo que se le evaporara. Y es una pena, porque el valenciano cuidó a “Lamparillo”, otro buen toro, desde que salió por chiqueros. No abusó con el capote y en el caballo ordenó que no le dieran fuerte para que llegara lo menos mermado posible al último tercio. Román, curtido en mil batallas, sabía de la calidad que atesoraba este cárdeno oscuro de 589 kilos, y le hizo una faena muy sincera. Dándole siempre todas las ventajas. Los inicios de las series eran tras unos toreros paseos para que el miura no se desfondara. La faena fue muy medida y no más allá de cuatro o cinco muletazos cada serie, templados y de calidad, transcurriendo en el tercio, porque el viento molestaba.

Sin embargo con el sexto, no corrió la misma suerte y el toro, grande y acapachado de cuerna, fue reservón y con peligro por los dos pitones. Derribó en el primer puyazo y cortó en banderillas. Román lo brindó al empresario de la plaza, José María Garzón, y muy dispuesto intentó que el toro corrigiera su arisco comportamiento, pero no lo pudo cambiar. Aun así, no se amilanó y le hizo una faena muy profesional, de torero responsable y honesto. Dejó el pabellón alto para el año que viene poder estar de nuevo anunciado en la feria. A éste sí le dio una buena estocada, aunque en este caso solo le valiera para saludar desde el tercio.

Pepe Moral tuvo que parar tres toros, ya que su primero fue devuelto en el tercio de varas por flojedad, y Florito a punta de chaquetilla lo metió de nuevo por donde salió y dar paso al toro más pesado de toda la feria. Un torazo de 679 kilos que por su gran envergadura no daba impresión de estar regordío, eso sí era largo como un armario. Moral que también lo había saludado con otra larga a portagayola, la unió a unas verónicas muy templadas, terminándolas en la misma boca de riego con una media belmontina. Luego ordenó que Juan Antonio Carbonell lo midiera en el caballo y Juan Sierra se lució con los palos. Llegando a los primeros compases de la muleta con un comportamiento noblón, hasta que se empezó a quedar corto, primero por el izquierdo y luego por el derecho, con el problema añadido de las rachas de viento. Así que no pudo hacer mucho.

Con el quinto, otro toro grande que empujó en el caballo con bravura y en el que se lució su picador Francisco Romero, el de Los Palacios no terminó de encontrarse a gusto. Al comienzo por bajo le sobraron los inicios recortando las embestidas como prueba de su recorrido. Hasta que con la izquierda le dio varios naturales templados y de mano baja. En esto que el toro cambió bruscamente y empezó a buscar por encima del estaquillador, sacando genio. Moral no se dio mucha coba y lo pasaportó rápidamente.



FICHA DEL FESTEJO
Domingo 26 de abril de 2026. Plaza de toros de la Real Maestranza de SEVILLA. 16º festejo de abono. Corrida de toros. Casi lleno y calor primaveral con rachitas de viento.

Toros de MIURA, el segundo como sobrero (procedencia originaria casta cabrera, posterior encaste propio Miura): desiguales de hechuras, bien presentados y de juego variado. 1º noble; 2º devuelto por flojo, 2º bis de 679 kg sacó genio; 3º noble y con calidad; 4º noble y con clase; 5º bravo en el caballo y complicado en la muleta; 6º reservón con peligro.

MANUEL ESCRIBANO (verde manzana y oro): trasera caída (leve petición y saludos); estocada (oreja).
PEPE MORAL (blanco y plata): estocada baja (silencio); pinchazo, desprendida atravesada y dos descabellos (silencio).
ROMÁN (celeste y oro): dos pinchazos y perpendicular trasera y caída (saludos); estocada (saludos).

Cuadrillas:
Picando destacaron Juan Antonio Carbonell (2º bis) y Francisco Romero (5º).
Con las banderillas se desmonteró Juan Sierra (2º bis).

Presidencia:
Gabriel Fernández Rey, sin complicaciones.

Incidencias:
El primer toro saltó limpiamente al callejón.
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