viernes, 19 de junio de 2026

12º festejo Feria de Abril

David de Miranda se consagra en Sevilla y sale por la Puerta del Príncipe en la tarde de los toros bravos de El Parralejo

El difunto Paquirri decía que “había que aprender a ser yunque para cuando llegara el momento de ser martillo”, y David de Miranda ya es un martillo que golpea con contundencia férrea, de ahí que cuando se lo llevaban por la Puerta del Príncipe la plaza estaba totalmente entregada.

El de Trigueros ha demostrado con su nueva salida en hombros, que el escalafón de matadores tiene que renovarse ya. Que los empresarios tienen que ser valientes, como Garzón hoy, y abrir los carteles a toreros como él, porque están con la hierba en la boca y esa ambición llena las plazas.

En Sevilla, a este torero menudo de cuerpo y de cabeza fría, ya lo conocían, de hecho el año pasado barrió con todos los trofeos que lo declararon como el triunfador de la feria 2025. Y este año puede que repita con ese privilegio, a no ser que salga otro gallo en las cuatro corridas que restan del ciclo abrileño.



Cierto es que en la plaza había muchos seguidores choqueros que arroparon a su paisano, pero también es cierto que De Miranda hoy en la Real Maestranza ha estado entregadísimo y ha buscado no solo su triunfo, sino que ha contribuido también a lucir a sus dos toros. Al primero de su lote, “Secretario” se llamaba, le hizo las cosas bien desde que salió por la puerta de chiqueros. Con el capote lo saludo toreándolo por delantales y después lo puso en el caballo para que tomara dos varas, sin trallazos, dejando que fluyeran sus buenas embestidas. Y ahí ya el toro empezó a romper, empujando en la primera con fuerza hasta que derribó a Paco Félix y la segunda también la tomó con alegría. Luego en banderillas el toro seguía a más, hasta llegar a la muleta pidiendo batalla. Y no se achicó David, comenzó por doblones para atemperar la fogosa embestida del de El Parralejo. Comenzando la gran faena de la tarde. De Miranda estuvo muy inteligente. Sin abusar de la clase del animal. Dosificando el número de muletazos de cada serie. Casi siempre eran tres o cuatro y el de pecho y así supo graduar la bravura para que le durara más tiempo. Era emocionante ver a los dos protagonistas, toro y torero, totalmente entregados. Y si el toro embestía con profundidad, igual de profundo lo toreaba David. Y por las dos manos. Rematando las series con unos pases de pecho de pitón a rabo que levantaban de los asientos a los espectadores. Por eso cuando se tiró a matar, y además lo hizo con esa contundencia, el doble premio fue indiscutible, las dos orejas para el torero y la vuelta al ruedo póstuma para el toro.



Pero es que con el sexto estuvo a punto de cortar otras dos. La plaza era un clamor de nuevo pidiendo las dos orejas, pero aquí la presidenta se puso dura y solo le concedió una. Evidentemente la faena no fue tan redonda como la primera, entre otras cosas porque “Corralero”, un precioso burraco muy en Torrestrella, no fue tan completo como el tercero. Pero la faena fue igual de inteligente y de entregada. De Miranda también le dio un trato exquisito. Y eso que durante el saludo por verónicas a pies juntos recibió un pitonazo en el muslo, de lo cerca que se lo estaba pasando. Luego en varas se dejó pegar, resintiéndose algo en banderillas. Pero el toro también tenía raza y ayudado por el de Trigueros, se fue viniendo arriba poco a poco. Al igual que la faena, que fue de menos a más. El torero de nuevo alternó las dos manos, dejándolo respirar entre serie y serie. Igual que en su anterior, todo en los medios, donde se lidia a los toros bravos. Y cuando la faena estaba en su punto más alto, y tras cambiar la espada, le dejó unas manoletinas de infarto. La faena estaba hecha y había que coronarla como se merecía. Y así fue, le dejó otro estoconazo en lo alto y la plaza se volvió blanca de pañuelos.

También hubo petición de oreja para el trasteo de Diego Urdiales en el cuarto. Fue por una faena plena de magisterio. Urdiales, que ya es veterano de guerra, es de los toreros que nunca debían de retirarse. Sus actuaciones deben de ponerse en todas las escuelas de tauromaquia, porque esa forma de torear tiene que seguir vigente en los chavales que empiezan. En el de Arnedo no caben los retorcimientos, ni los cites fuera de cacho, ni las voces, ni los toques bruscos. Urdiales lo hace todo con torería. Cita encajado de hombros y dando el medio pecho, adelantando la pierna contraria para dar solidez al muletazo, que luego lo acompaña con una cintura privilegiada. Lo dicho, un placer para los buenos paladares. Por eso la petición, tras matarlo de estocada ligeramente desprendida, no fue mayoritaria, porque esos trincherazos, esos cambios de manos, esos molinetes, por derecho e invertidos, esos ayudados, y esos naturales tan naturales posiblemente no sean aptos para todos los públicos.

Con el primero Urdiales no lo terminó de ver tan claro. El toro fue muy encastado y en algunos pasajes hasta violento, aunque tenía un buen pitón izquierdo. Pero es lo que tienen los artistas, que siempre no puede ser y además se enredó con el descabello por lo que terminó mosqueando al personal.

Emilio de Justo se llevó el lote menos claro de la buena corrida de El Parralejo. Su primero fue otro toro interesante por su casta, que no tuvo una embestida fácil, pero que haciéndole bien las cosas podría romper. De Justo lo intentó y por momentos lo consiguió. Pero al final no pudo ser. Las tandas tenían que ser de pocos muletazos, porque al alargarlas el toro en los últimos muletazos medía mucho. Mató rápido y saludó desde el tercio.

El quinto fue el más soso y además llegó muy parado al último tercio. El extremeño tampoco lo terminó de ver claro, por lo que lo volvió a intentar, pero infructuosamente. Seguro que en San Miguel estará más afortunado y podrá sacarse la espinita, porque este torero es de los que dan la cara todos los días.



FICHA DEL FESTEJO
Miércoles 22 de abril de 2026. Plaza de toros de la Real Maestranza de SEVILLA. 12º festejo de abono. Corrida de toros. 7º lleno de “No hay billetes” con calor, sobre todo en la solanera.

Seis toros de EL PARRALEJO, procedencia Jandilla: bien presentados y bravos en su conjunto. 3º “Secretario”, nº 27, 10/21, 562 kilos, bravo y con clase, le dieron la vuelta al ruedo. 1º y 2º encastados, 4º y 6º siempre a más. El quinto el más desrazado,

DIEGO URDIALES (obispo y oro): estocada atravesada que asoma y diez descabellos (aviso y silencio); estocada desprendida (aviso, petición y saludos).
EMILIO DE JUSTO (tabaco y oro): estocada trasera (saludos); estocada caída y atravesada (silencio).
DAVID DE MIRANDA (azul oscuro y oro): estocada (dos orejas); gran estocada (oreja y fuerte petición de la segunda).

Cuadrillas:
Picando destacaron Paco Félix (3º), Espartaco (4º) y Juan Melgar (5º).
Con las banderillas se desmonteraron en el 2º Antonio Chacón y Pérez Valcárcel. Y lidiando fue aplaudido Antonio Chacón (5º).

Presidencia: Macarena de Pablo Romero, llevó bien la lidia, aunque no consideró la concesión de la oreja de Urdiales en el 4º y la segunda oreja del 6º de De Miranda, que en otras ocasiones, e incluso con menos petición, las han concedido.

Observaciones:
Al final del festejo David de Miranda salió por la Puerta del Príncipe.

Incidencias – Parte facultativo del banderillero Fernando Pereira:
Varetazo raíz muslo derecho, cara posterior y pequeña erosión glúteo derecho. Refiere también dolor en cara externa de muslo ipsilateral sin evidencia en la exploración de lesiones o síntomas de alarma. Pronóstico: Leve. Continúa la lidia.
Fdo.: Dr. Octavio Mulet Zayas
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