viernes, 19 de junio de 2026

Encastada corrida de Matilla

Borja Jiménez pincha otra Puerta del Príncipe en la tarde que Morante cae herido de gravedad

Tarde tremendamente interesante la de la décima de abono, con la expectación desbordada al ser la última corrida de Morante en el ciclo abrileño y por la vuelta de Borja Jiménez tras su buena tarde con los victorinos. Y a los que acompañaba Tomás Rufo. Por ello el cartel de “No hay billetes” en las taquillas y el ambientazo en los prolegómenos era de postín.

Luego al ruedo saltaron siete toros, el 5º como sobrero, de los dos hierros de la familia Matilla, y más en concreto cinco de Hnos. García Jimenez y dos de Olga Jiménez, que dieron un juego muy interesante por su encastado comportamiento.

Hasta la salida del cuarto, la tarde estaba transcurriendo por la línea de la emoción, con sendas orejas cortadas por Morante y por Borja Jiménez en sus primeros toros, mientras que Tomás Rufo no se había entendido con el tercero. Así que cuando saltó “Clandestino” Morante estaba decidido a arrancarle otras dos y poder cumplir el anhelo de salir de nuevo por la Puerta del Príncipe, por derecho y sin las discusiones del pasado jueves cuando al no tener el triple trofeo, como ordena el reglamento, se las cerraron en sus narices a pesar de haber dejado una actuación antológica e irrepetible.



Pero el toro en sus inicios tenía una embestida cambiante, como le demostró en los primeros capotazos al cigarrero, cuando lo citaba cerrado en tablas y no terminaba de darle dos seguidos, así que optó por lancearlo más hacía afuera, y en uno de ellos, corriéndolo para atrás se le vino al pecho, lo derribó y antes de llegar al suelo le metió el pitón por el ano propinándole una cornada, además de la consiguiente paliza al caer, y que por fortuna no tuvo aún peores consecuencias por el capote a la cara que le echó su banderillero Juan José Domínguez, y que logró desviar la trayectoria del animal cuando volvía hacía el torero, ya a su merced.

Por lo que en ese momento terminó la corrida para Morante, al entrar en la enfermería para ser operado de una cornada de pronóstico muy grave y que posiblemente tenga una recuperación larga al haber sido herido en una zona muy delicada.

Pero previo al percance, Morante estuvo con su primero sensacional, dejando otra faena plena de sabor, torería y naturalidad. Entendiéndolo desde el principio con un saludo con el capote rodilla en tierra y después por chicuelinas improvisadas, que de nuevo corroboran que el de La Puebla levanta las faenas según va averiguando las condiciones de sus toros, por ello nunca son iguales. Luego lo dejó con una larga rodilla genuflexa al caballo y lo quitó por verónicas y media plenas de cadencia. En el mismo tono siguió por gaoneras tras el segundo puyazo, en un quite que ya correspondía a Borja y que no se achicó, ya que en cuanto dejó el toro Morante, entró por chicuelinas sin desentonar por la lentitud en su ejecución.

Y de nuevo improvisación en el inicio con la muleta de José Antonio, con un cartucho del pescao en el tercio muy cerrado, para continuar rodilla en tierra, e incorporado con ayudados por alto y trincherillas, puro deleite. Para, más en las afueras, dejarle una faena muy torera por las dos manos, con muletazos a compas abiertos y cerrado, y sobre todo aprovechando siempre las inercias en las embestidas, así que la faena fue un compendio de administrar los viajes a las distancias que en cada momento iba pidiendo el de Hermanos García Jiménez, que a pesar de toda la fiesta que le dieron con el capote y la muleta aguantó hasta el final con bravura y nobleza. Cerró todo su muestrario de toreo con unos naturales a pies juntos de frente, para dar paso a un estoconazo del que salió con la banda de la taleguilla de la pierna derecha abierta, prueba de que se tiró a matar de verdad.

Borja Jiménez también fue protagonista esta tarde en Sevilla, de nuevo por torear rematadamente bien y por matar rematadamente mal. Que desazón, porque la faena al toro que corneó a Morante, y que rompió a embestir en la muleta con poder y transmisión, era de dos orejas con fuerza si la espada hubiera viajado de forma certera. Todo el derroche de poder que impregna el de Espartinas con el capote y la muleta se va por el sumidero cuando no deja la estocada en todo lo alto. La faena de muleta a este cuarto la comenzó de forma trepidante, en el tercio, de rodillas y toreando por derechazos, a otro toro de la casa Matilla que embestía como un tren. Había que tener mucho aguante para templar esas embestidas tan encastadas y Borja lo tuvo. Faena de mucha verdad. Con unos finales de series que terminaban con el diapasón altísimo, porque los remates con el obligado de pecho llegaban siempre en el momento justo para darle salida a la brava embestida.



Pero Borja no quería desaprovechar el último cartucho que le había brindado la desgracia de la cogida de Morante, así que en el sexto toro, que en realidad era su segundo original de lote, tenía otra oportunidad para remachar su paso por el ciclo abrileño. Y de nuevo salió a revientacalderas. Se fue a esperarlo a la puerta de chiqueros y tras darle una larga a portagayola se puso a torearlo en los mismos medios de rodillas, rematando con una revolera muy de Espartaco, su maestro, que desbordó la emoción en los tendidos y con la gente en pie. El toro, esta vez con el hierro de Olga Jiménez, tenía buen son y galopó en banderillas y eso lo aprovechó el torero con un comienzo de muletazos por la espalda con un ajuste escalofriante. De nuevo hubo mando y dominio, y en este caso era más difícil porque el animal en algunos instantes soltaba la cara dando la elocuente sensación de que ahí había peligro y verdad. Nunca dio un paso atrás, al contrario, la faena fue todo corazón. Y cuando cogió la espada toda la plaza estaba empujando para que la enterrara por derecho, pero nada, la estocada cayó defectuosa y además tardó en caer, por lo que se tuvo que conformar con una oreja.

También cortó otra oreja en la faena al segundo, primero de su lote, al que saludó por verónicas y chicuelinas, y que llegó con embestidas alegres a la muleta. El comienzo fue por trincherillas hacia los medios y una vez allí le dejó una faena basada casi toda por el pitón izquierdo. Hubo trincherazos y cambios de manos en el inicio de las series de naturales de muy buen porte. A éste sí le dejó una estocada más eficaz, aunque caída.

Tomás Rufo, el torero que cerraba la terna, no lo terminó de ver claro en ninguno de sus dos toros. Con su primero abusó de los cites con el pico y fuera de cacho, de ahí que en los finales de la faena se oyó un “se va sin torear”, que salió de los tendidos de sol.

Luego por el percance de Morante, se alternó el orden, matando el sexto en quinto lugar, pero no el titular, que fue devuelto por salir con un cuerno roto por la cepa, por lo que tuvo que matar el primer sobrero, también de Hermanos García Jiménez, un toro más grande y basto de hechuras pero que también sirvió. Y de nuevo el de Pepino lo intentó, pero no pudo. Abundaron los tirones y la falta de temple durante todo el trasteo. Además, remató con un bajonazo, por lo que su paso por Sevilla en la tarde previa a la noche del pescaíto fue de puro trámite.



FICHA DEL FESTEJO
Lunes 20 de abril de 2026. Plaza de toros de la Real Maestranza de SEVILLA. 10º festejo de abono. Corrida de toros. Lleno de “No hay billetes” y mucho calor.

Cinco toros de HNOS. GARCÍA JIMÉNEZ (1º, 2º, 3º, 4º y 5º) de procedencia Juan Pedro Domecq y dos toros de OLGA JIMÉNEZ (5º devuelto y 6º) de procedencia Hnos. García Jiménez. Corrida pareja e igualada de hechuras, a excepción del sobrero 5º, más basto. Terciados y que dieron un juego encastado.

MORANTE DE LA PUEBLA (azul pavo y oro): estoconazo (oreja); cogido.
BORJA JIMÉNEZ (nazareno y oro): casi entera caída (oreja); dos pinchazos y estocada (leve petición y vuelta al ruedo); casi entera caída y tendida (oreja).
TOMÁS RUFO (azul marino y oro): estocada (silencio); bajonazo (silencio).

Cuadrillas:
Picando destacó Vicente González (2º).
Y con las banderillas fueron aplaudidos Fernando Sánchez y Andrés Revuelta (5º).

Presidencia:
Gabriel Fernández Rey que llevó la lidia sin contratiempos.

Observaciones:
Tras el paseíllo Morante de la Puebla recogió una ovación desde el tercio por su actuación del pasado jueves 16 de abril, con toda la plaza en pie.
Al final del festejo Borja Jiménez salió en hombros por la Puerta de Cuadrillas.

Incidencias – Parte Facultativo de Morante de la Puebla, cogido por el 4º:
Herida por asta de toro en margen anal posterior con trayectoria de unos 10 cm, lesionando parcialmente musculatura esfinteriana anal y con perforación en cara posterior de recto de 1,5 cm. Lavado de herida, y reparación de pared rectal y aparato esfinteriano. Drenaje aspirativo en espacio post-anal y retro rectal.
Pronóstico: Muy Grave, le impide continuar la lidia, siendo hospitalizado.
Cirujano: Dr. Octavio Mulet Zayas
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