viernes, 19 de junio de 2026

Vídeo de la salida en hombros

A los sentimientos no se les puede poner puertas

Una faena antológica como la de ayer de Morante de la Puebla en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla tiene que tener un final a la misma altura.

Cuando los sentimientos se desbordan y los aficionados sacan a un torero en hombros, porque previamente ha hecho algo excepcional, las puertas más grandes de una plaza de toros se tienen que abrir de par en par.

No valen reglamentos, ni normas, ni leyes, ni siquiera divagaciones de sentar precedentes, porque lo de ayer es difícil de que se vuelva a repetir.

Ayer con esa conducta tan absurda, no le robaron nada ni a Morante ni a los extasiados aficionados, porque ellos y el resto de la humanidad que lo pudo ver en directo por la televisión tenían claro que eso era histórico.

Los que no lo tuvieron tan claro fueron los que dieron orden de que no se abrieran las puertas de la barrera que antecedían el pasillo más universal del toreo, el de la Puerta del Príncipe que mira al Guadalquivir.

No pasa nada, en su conciencia irá toda la vida.

Ahora suponemos que sacarán pecho y dirán como oímos en la calle Circo por algún defensor de esa conducta tan pueril, que “le han echado muchos cojones y no lo han dejado de salir por la Puerta del Príncipe…, es que no había cortado las tres orejas reglamentarias…”.

Que ilusos, ¡cómo si a los sentimientos se les pudiera poner puertas!.

El sitio web aljarafeymas.con utiliza cookies propias y de terceros para poderte ofrecer una mejor experiencia de navegación.
Descubre cómo funcionan las cookies y cómo cambiar la configuración.
Aceptar Cancelar