A la corrida le ha faltado remate, trapío, raza y fuerza, con un comportamiento muy uniforme entre sí, el de su nobleza y descastamiento. Medio salvándose de la quema, y poniéndonos generosos, el 3º de la tarde, que aguantó un poco más los avatares de la lidia.
Con este material los toreros no han pasado de dejar pinceladas, que en ocasiones en el tendido se amplificaban más de la cuenta, unas veces por el ansia de creer estar viendo algo extraordinario, que en realidad no era para tanto, y otras, tal vez, por las bebidas azucaradas y de las otras, que también hacen su efecto.
Aun así, la terna no se cansó de intentarlo y Daniel Luque de nuevo tuvo que recurrir a los arrimones finales para ver si así levantaba unas faenas que no terminaban de despegar, pero no por culpa suya, sino por las embestidas tan aborregadas y sin gracia de sus dos toros. En el cuarto, como lo mató rápido, le dieron una generosa oreja de la que esta noche en la feria no se acordará nadie. A ser sinceros, el de Gerena hizo lo mejor de la tarde nada más abrirse de capa con el primero, un manojo de verónicas iniciadas en el tercio y terminadas en el centro del platillo que tuvieron temple y compás.
Juan Ortega venía con ganas y no quería que la feria se le pasara in albis. Y quiso improvisar cosas nuevas en su repertorio, como en un quite por chicuelinas en su primero de manos más altas de lo normal en él, o en el comienzo de faena al quinto, rodilla en tierra y en los medios. Pero por el poco celo de su lote era complicado sacar algo lucido.
Mientras que Pablo Aguado posiblemente fuera el que se llevara los olés más fuertes, sobre todo en el comienzo de faena a su primero, de rodillas por alto, pero la faena fue como una gaseosa, empezó con fuerza y terminó languideciendo. Algún muletazo bueno, pero aislado y sin conjunción. No existió el acoplamiento y ajuste necesario para que el tema cogiera color. Y en el último, menos todavía, porque el toro para dejar más bajo aún el nivel alcanzado por sus hermanos tiró la toalla, se acobardó a mitad de faena, terminando por echarse antes de que le entraran a matar.
Por lo que, como epílogo de la crónica podríamos añadir lo comentado por mi compañero de localidad, el ingenioso Pepe Barona, que dijo que “los toros de hoy han tenido menos emoción que ver embestir a una torrija…”.
FICHA DEL FESTEJO
Viernes 24 de abril de 2026. Plaza de toros de la Real Maestranza de SEVILLA. 14º festejo de abono. Corrida de toros. 9º Cartel de “No hay billetes” y tiempo primaveral suave.
Seis toros de JUAN PEDRO DOMECQ procedencia Juan Pedro Domecq: terciados, de poco remate, nobles, descastados y muy justos de fuerza.
DANIEL LUQUE (tabaco negro y oro): estocada desprendida (silencio); estocada trasera (aviso y oreja).
JUAN ORTEGA (lila palo y oro): pinchazo y media estocada baja (silencio); pinchazo y estocada (saludos).
PABLO AGUADO (caldero y oro): pinchazo hondo bajo y estocada casi entera (saludos); dos pinchazos (silencio).
Cuadrillas:
Picando destacó Espartaco (3º).
Con las banderillas se desmonteró Iván García (6º).
Presidencia:
José Luque Teruel, sin contratiempos.
Observaciones:
Tras el paseíllo se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento de María Luisa Guardiola, ganadera y esposa de Luis Manuel Halcón, Conde de Peñaflor, y presidenta fundadora de ANDEX.
La Infanta Elena, presente en el palco de los maestrantes, recibió el brindis del primero de Pablo Aguado.
Incidencias – Parte facultativo de Pablo Aguado (al entrar a matar al 3º de la tarde):
Presenta herida incisa contusa en cara dorsal de la mano derecha que afecta aproximadamente al 30% de la superficie, con bordes irregulares, exposición de tendones, necrosis y signos de sufrimiento tisular.
Se procede a limpieza quirúrgica, sutura bajo anestesia local y colocación de vendaje compresivo. Profilaxis antitetánica y antibiótica. Pronóstico: Leve
Firmado: Dr. Octavio Mulet Zayas
Juan Pedro Domecq
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Pablo Aguado
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