viernes, 19 de junio de 2026

Alternativa de Zulueta

Un natural eterno de Morante en la última de San Miguel donde volvieron a fallar los toros

En la tercera y última de la feria de San Miguel de nuevo han chafado la tarde los toros anunciados. Esta vez la ganadería elegida ha sido la de Nuñez del Cuvillo e igual que hicieran sus hermanos en la corrida del Domingo de Resurrección, en esta que cerraba el abono y la temporada maestrante, sino contamos el festival del 13 de octubre, los cuvillos han vuelto a desesperar a los toreros y al público que llenaba la plaza. Y eso que todas las miradas estaban dirigidas al cielo, que con el paso de los últimos coletazos del huracán Gabrielle podrían poner en peligro la celebración del espectáculo en el que habían depositados tantas esperanzas los aficionados.

Pero el paso de Gabrielle resultó de fogueo si lo comparamos con la mansedumbre de los cuvillos. Menos mal que ahí estaba Morante para dar vida a esta tarde tan gris. Ha sido en el cuarto, donde de nuevo ha dejado unos goterones artísticos inolvidables ante un toro, muy terciado, y que no terminó de romper por su genio y malas intenciones. El cigarrero lo recibió de forma explosiva con el capote con larga-recorte de rodillas en el tercio y bellas chicuelinas.

Luego en el quite Morante le dejó una verónica y media de nuevo para el recuerdo. Mientras Juan José Domínguez, con la capa, y Curro Javier y José María Amores, con las banderillas, se lucían. Y Morante seguía arrancado y así comenzó la faena, con improvisaciones con el toreo a dos manos, por alto y por bajo, y molinetes más de pecho que pusieron la plaza en pie. Hubo mucha verdad en los cites y poca franqueza en las embestidas del colorao, solo medio potable por el izquierdo, por el derecho no tenía ni uno. Y tras el comienzo descrito surgió el natural del titular. Un natural lento, templadísimo y acompasado, tan bueno fue que si nos ponemos románticos podríamos decir que valió la corrida entera. Después vino alguna serie más por ese mismo pitón, destacables también, pero que no superaron ese momento tan bello. Una pena que el toro no durara más porque Morante quería poner su particular broche a su temporada sevillana.

A su primero, un mulo, Morante le quitó las moscas y a otra cosa, no había mucho más que rascar y además le dieron fuerte en el caballo, por lo que a la muleta ya llegó listo para sentencia.

El otro momento significativo de la tarde fue la alternativa de Javier Zulueta, quien estuvo dispuesto todo el festejo, solventando sin sobresaltos su responsabilidad en la tarde. El toro de la ceremonia fue un buen toro, alegre en todos los tercios y con calidad en la embestida. El sevillano estuvo digno. Lo paró por chicuelinas y verónicas, dejando una buena media. Lo llevó galleando de nuevo por chicuelinas, con gracia y ganas y remató con otra buena media. Y tras la ceremonia brindó a su padre, alguacilillo de la plaza, con un emocionado abrazo de final del parlamento. La faena tuvo buen planteamiento, con doblones iniciales y series alternando ambas manos. También destacó el toreo sin toro, o sea los momentos entre serie y serie que rellenó con torería. Pero falló con la espada y todo lo conseguido se arruinó.

Con el sexto, tan bonito de hechuras como manso y descastado, lo intentó en balde y donde lo más destacable vino de parte de un espectador con el bocinazo de “vaya petardo ganadero” con dedicatoria al juego de los cuvillos. También de mención es la actitud que tuvo Zulueta para entrar en todos los quites que le correspondieron.

Y Roca Rey no tuvo una tarde para el recuerdo. Lo mejor seguro que para sí mismo es que ha firmado la paz con Morante y que el pique de El Puerto ha quedado zanjado con el abrazo de despedida que se dieron ambos toreros al abandonar el ruedo. Luego en lo taurino su devenir por el amarillo albero fue igual de gris que la tarde. Paró tres toros con el capote, el primero devuelto tras las insistentes protestas del respetable por la herida abierta que presentaba el animal y que nadie se explica como pudo saltar al ruedo en esas condiciones, y en ninguno de los tres saludos pudo lucirse. E igual le pasó con la muleta, en la que lo intentó, pero sin sacar mucho rendimiento. En su primero además hubo más de un pito disconforme con la colocación del peruano.

Con el quinto, otro toro soso y rajado, comenzó de rodillas toreando en los medios en redondo, con susto y revolcón incluido, pero tampoco llegó a nada en claro el asunto. Los que sí se lucieron, hasta el punto de desmonterarse, fueron sus banderilleros Antonio Chacón, Paquito Algaba y Viruta.



FICHA DEL FESTEJO

Domingo 28 de septiembre de 2025. Plaza de toros de la Real Maestranza de SEVILLA. 24º festejo de abono y 3ª de la Feria de San Miguel. “No hay billetes” y tiempo otoñal con ligera llovizna antes del paseíllo.

Seis toros de NÚÑEZ DEL CUVILLO, procedencia Mora Figueroa por las vías de Osborne, Juan Pedro Domecq y Núñez, desiguales de presentación y de poco juego en líneas generales por falta de raza y exceso de mansedumbre. El mejor el 1º, noble y con clase.

MORANTE DE LA PUEBLA (azul noche y oro): pinchazo y media trasera (silencio); media trasera y caída y dos descabellos (saludos).

ROCA REY (gris perla y oro): tres pinchazos y estocada (aviso y silencio); estocada baja (silencio).

JAVIER ZULUETA, alternativa, (hueso y oro): tres pinchazos y estocada desprendida (saludos); estocaba caída y trasera (silencio).

Cuadrillas:
Destacó picando José Manuel Quinta (3º) y en la brega Juan José Domínguez (2º y 4º), mientras que con las banderillas se desmonteraron Antonio Chacón (3º), Paquito Algaba (3º) y Viruta (5º), y fueron ovacionados Curro Javier y José María Amores (4º).

Observaciones
Antes de salir el primero de la tarde los tres diestros saludaron a una cerrada ovación.
Javier Zulueta tomó la alternativa con el toro “Lanudo”, colorao de 564 kilos.
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