Durante las dos horas y medias largas de espectáculo han sucedido cosas importantes, pero no todas las que podrían haber sido posibles ya que la corrida de Victoriano del Río no ha terminado de servir.
El mejor toro ha resultado el lidiado en cuarto lugar, un cinqueño no sobrado de fuerzas pero que embistió con raza y transmisión y con el que Juan Ortega ha desarrollado su mejor versión, la de torear despacio. Ha sido una faena con un comienzo improvisado, ya que el toro se le arrancó cuando se disponía a ir hacia los medios para brindar y con la montera en una mano y la espada y la muleta en el otro y ha dejado una serie de toreo por bajo que ya metió al personal en harina. Luego la faena transcurrió por ambos pitones, con un victoriano que iba a más y al que Ortega le dejó muletazos largos, templados y casi al ralentí, sobre todos los interpretados con la mano derecha. El epílogo también ha tenido importancia por ayudados por alto y con un cambio de mano y pase de pecho de categoría. Luego la espada quedó desprendida y aunque tuvo petición de la segunda, cortó solo una, eso sí, con el beneplácito general. En este toro también hubo buen toreo de capote en los tercios de quites, Ortega por verónicas y De Miranda por tafalleras.
En su primero, un toro sin fuerzas que fue protestado para pedir su devolución pero que finalmente se quedó en el ruedo, lo intentó, aunque le resultó imposible lograr el lucimiento.
La otra oreja fue para David de Miranda en el segundo, que si hubiera caído la espada más arriba posiblemente el trofeo hubiera sido doble. El de Trigueros venía sustituyendo al lesionado José María Manzanares y justificó su inclusión con su innata verdad delante de los toros. Le tocaron los dos con el hierro de Cortés y no fueron nada fáciles. A su primero la blandura de manos le hicieron de que no terminara nunca de romper para adelante, siempre a la espera y con embestidas geniudas, pero a De Miranda no le importó mucho y se puso en el terreno donde los pies queman. Ya en la réplica por saltilleras al buen quite por chicuelinas de Aguado, dejó claro que venía a arrimarse. Y así fue el trasteo de muleta. Un toma y daca, donde se inventó una faena a un toro que no era nada claro y al que a base de mando logró meterlo en la canasta, con la gente emocionada por el riesgo existente. Hasta se permitió el lujo de terminar con luquesinas y tras cambiar el acero poner la guinda con bernadinas jugándosela con sinceridad y sin aspavientos.
El quinto tampoco sirvió, además fue aún más deslucido, y aunque a David no le importó y se volvió a poner con la muleta como si sirviera, éste no dio pie en ningún momento a medio dejarse dar algún pase lucido.
Y Pablo Aguado no pudo pasear ningún trofeo, pero también dejó buenos pasajes, sobre todo en el último de la tarde un burraco muy bien hecho, pero que también tuvo genio y falta de entrega y raza. Aguado lo saludó con un buen ramillete de verónicas y media. Y Juan Ortega también destacó en su quite por tafalleras acompasadas. Y tras brindar a su picador Salvador Núñez, que previamente había dejado su último puyazo a los sones de “Amparito Roca” en la tarde de su despedida de los ruedos, dejó una faena con muchos detalles y que no terminó de ser redonda por la falta de entrega, de nuevo, del victoriano. Aun así hubo trincherazos, cambios de mano, kikirikis, molinetes invertidos, pases por bajo, ayudados…, un muestrario de sevillanía, pero sin conjunción. La espada, pinchazo y caída, tampoco ayudaron a mayores premios.
El tercero bis, sobrero de 606 kilos que sustituyó al titular que se rompió el pitón por la cepa contra un burladero, fue un toro tan grande como descastado, siempre cabeceando y quedándose corto, y aquí lo más destacable fue la estocada con la que se lo quitó de en medio.
La nota desagradable de la corrida fue la cogida que sufrió el banderillero Francisco José Sánchez Araujo que recibió una cornada y una fuerte paliza por el sexto de la tarde, de pronóstico menos grave.
FICHA DEL FESTEJO
Cuatro toros de VICTORIANO DEL RÍO, incluido el sobrero 3º, y dos de TOROS DE CORTÉS (2º y 5º), procedencia Juan Pedro Domecq, bien presentados y de poco juego en general por su mansedumbre. El mejor el 4º, encastado.
JUAN ORTEGA (azul celeste y oro): estocada baja (silencio); estocada desprendida (oreja).
DAVID DE MIRANDA (rosa y oro): estocada caída (oreja con petición de la segunda); estocada caída (saludos).
PABLO AGUADO (berenjena y azabache): estocada (saludos); pinchazo y estocada caída trasera (ovación).
Cuadrillas:
Destacó con las banderillas Iván García en el 3º bis.
Observaciones:
Tras el paseíllo se guardó un minuto de silencio por María del Mar Tristán, subdirectora de la Banda de música del Maestro Tejera, recientemente fallecida.
David de Miranda sustituyó al lesionado José María Manzanares.
Salvador Núñez, picador de la cuadrilla de Pablo Aguado, se despidió de los ruedos tras picar al 6º.
Las cámaras de Canal Sur Televisión dieron el festejo en directo.
Incidencias/Partes Facultativos:
Francisco Javier Sánchez Araujo, banderillero, cogido por el 6º de la tarde, con: “Cornada de 10 centímetros en borde medial cara interna del muslo izquierdo con trayectoria ascendente, dislacerando musculatura de vasto interno sin lesiones asociadas de vasos. Se realiza exploración quirúrgica, hemostasia, lavado y cierre por planos previo drenaje. Traumatismo costal derecho sin signos clínicos de fractura, pendiente de estudio radiológico. Traumatismo región mastoidea con hematoma no complicado. No focalidad neurológica. Pulso presente a todos los niveles. Se traslada a Hospital Viamed Santa Ángela de la Cruz para ingreso. Pronóstico menos grave”.
Cándido Ruiz Jiménez, banderillero, cogido por el 5º de la tarde, con: “Contusión de varetazo en rodilla izquierda. Se aconseja estudio radiológico complementario de rodilla. Recomendamos RMN. Pronóstico leve”.
David de Miranda
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Pablo Aguado
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