Cruzcampo eligió Sevilla ante un millar de personas para compartir con la ciudad la presentación de Cruzcampo 1904 a través de una experiencia abierta al público gratuita protagonizada por Israel Fernández, acompañado por Diego del Morao y un elenco formado para la ocasión. Concebida como una celebración en torno al flamenco, la música y la cultura andaluza, la cita convirtió el compás en el hilo conductor de una puesta en escena pensada para dar forma al universo creativo de la nueva cerveza de la marca.
La nueva propuesta nace de esa misma idea de equilibrio: una cerveza más especial, sin dejar de ser profundamente Cruzcampo. Igual que el flamenco encuentra en el compás el punto donde conviven autenticidad y creación, 1904 propone una elaboración con más cuerpo y personalidad, manteniendo intactos el frescor que siempre han definido a la marca. El recital no acompañó la presentación — fue la forma de contarla.
La actuación fue creciendo desde la desnudez del cante hasta una celebración compartida en la que el compás terminó desdibujando la frontera entre escenario y público. El momento culminante llegó cuando una barra de bar se convirtió en un instrumento flamenco. Un gesto tan sencillo como reconocible dentro de este arte, donde el ritmo aparece de forma espontánea en cualquier lugar. Una imagen concebida para trasladar al tablao una costumbre profundamente arraigada en el flamenco y convertirla en el símbolo de toda la noche.
Para Israel Fernández, esa naturalidad era precisamente el punto de partida de la propuesta. «El compás está en todo. En la música, pero también en la vida. Incluso el tiempo necesita compás para entenderse. Los flamencos hacemos ritmo sobre una mesa, una silla o una barra porque es algo completamente natural para nosotros; no hay nada inventado. Forma parte de nuestra manera de vivir y compartir la música. Por eso esta propuesta tenía tanta verdad. Lo que vivimos fue una noche de flamencura, armonía y corazón», explica el cantaor.
Esa misma búsqueda del equilibrio inspiró también la forma de darla a conocer. Igual que el compás sostiene el flamenco sin imponerse sobre él, Cruzcampo 1904 encuentra el punto de encuentro entre carácter y frescura, entre innovación y autenticidad. Una idea que recorrió toda la experiencia vivida en Sevilla y convirtió el ritmo en la mejor manera de expresar la esencia de esta nueva cerveza.
«Cuando empezamos a trabajar en Cruzcampo 1904 teníamos claro que no queríamos presentarla de una forma convencional. Nace para ampliar nuestra gama con una propuesta diferente, pero reconociblemente Cruzcampo. Y si la cerveza respondía a esa idea, su presentación también tenía que hacerlo. El compás nos permitía expresarla desde un lenguaje auténtico, reconocible y profundamente nuestro», señala Laura Pérez, directora de la marca Cruzcampo.
La cita tuvo lugar en la Plaza Mayor de Las Setas, uno de los espacios más emblemáticos de Sevilla, donde el recital fue creciendo hasta convertir un gesto cotidiano del flamenco en la imagen que resumió toda la noche: una barra de bar transformada en un instrumento. Una propuesta que llevó al espacio público el universo creativo de Cruzcampo 1904 y convirtió una idea de marca en una vivencia compartida.
Así, Cruzcampo quiso que los primeros compases de 1904 se vivieran antes de explicarse. Una forma diferente de descubrir una nueva cerveza a través del flamenco, el encuentro y una celebración compartida.
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