Ni las fuertes rachas de viento ni la lluvia persistente que ha azotado la provincia este fin de semana han podido con el espíritu de la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Bormujos. La corporación ha culminado con éxito su Peregrinación Extraordinaria Anual al Santuario de la aldea almonteña, demostrando que, para el rociero bormujero, no hay temporal que frene el camino hacia las plantas de la Virgen.
La jornada ha estado marcada por una emotiva convivencia en la que la fe ha servido de refugio ante el mal tiempo. Desde la Junta de Gobierno se ha querido agradecer "de corazón" el esfuerzo de todos los hermanos que han desafiado la meteorología, así como a aquellos que, pese a no poder asistir por las condiciones climáticas, han estado presentes en el pensamiento de la comitiva.
Una peregrinación de contrastes y hermandad
La alcaldesa de Bormujos, Lola Romero, quien acompañó a los peregrinos durante la jornada, ha destacado la fortaleza del municipio: "Pese al mal tiempo... ¡Bormujos no falla!". La primer edil subrayó el orgullo de arropar a la "Fervorosa Hermandad" en un año donde el lema #BormujosParaTodos se ha hecho sentir más que nunca en las arenas mojadas del camino.
El reencuentro con la Blanca Paloma
Tras superar los tramos más difíciles del itinerario debido al barro y el viento, los peregrinos pudieron vivir el esperado encuentro en el Santuario, donde la oración y los cánticos pusieron el broche de oro a una expedición que quedará en el recuerdo por su especial dureza y, al mismo tiempo, por su enorme carga emocional.
Con el regreso de los hermanos a la localidad, la Hermandad de Bormujos cierra un capítulo de fe y unión, centrando ya su mirada en los preparativos de la próxima Romería de Pentecostés.
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