Triunfador temporada 2025
Morante de la Puebla recibe, de manos de El Juli, el “Galardón Tauromundo”
Dicho reconocimiento no pudo ser entregado en la fecha inicialmente prevista, durante la segunda jornada de la Bienal celebrada el sábado 26 de octubre en la ciudad de Jerez de la Frontera. Aquel encuentro, que revistió un carácter especialmente simbólico al enmarcarse en la candidatura jerezana a la Capitalidad Europea de la Cultura, se vio marcado por la ausencia del diestro sevillano debido a su delicado estado de salud. La imposibilidad de acudir al acto no restó, sin embargo, ni un ápice de valor al galardón ni al consenso unánime que lo señaló como máximo exponente de la temporada taurina.
Una vez superado su proceso de recuperación, Morante abrió las puertas de su finca, “La Huerta de San Antonio”, situada en La Puebla del Río, para acoger un acto íntimo y cargado de emoción. Hasta allí se desplazaron los máximos responsables de Tauromundo, entidad que organizó la Bienal y que volvió a ejercer como eje vertebrador de un acontecimiento que unió tradición, cultura y reconocimiento a la excelencia artística.
El acto se desarrolló en un ambiente de sobriedad y respeto, marcado por la cercanía y la gratitud. Morante de la Puebla, visiblemente emocionado, agradeció el galardón y el respaldo recibido tanto por Tauromundo como por el conjunto del mundo taurino, consciente de que el premio no solo distinguía una temporada triunfal, sino también una trayectoria artística profundamente influyente.
Con este gesto, Tauromundo reafirmó su papel como institución de referencia en la promoción de la tauromaquia desde una perspectiva cultural, histórica y artística. La VI Bienal Internacional de la Tauromaquia volvió así a consolidarse como un foro de prestigio internacional, capaz de reconocer a sus protagonistas incluso más allá de las fechas oficiales, priorizando el valor humano y la trascendencia del legado taurino.
La entrega del Galardón Tauromundo a Morante de la Puebla quedó, de este modo, como un episodio de especial relevancia dentro del calendario taurino, un acto que simbolizó la unión entre tradición y reconocimiento institucional, y que volvió a situar a la tauromaquia en el lugar que históricamente había ocupado dentro del patrimonio cultural.















