En un ambiente de grandes aficionados, ambos diestros torearon varias becerras, dejando sobre la arena momentos de enorme calidad y personalidad. Espartaco, ejemplo eterno de torería clásica, mostró su magisterio y clase intacta; mientras que Borja Jiménez volvió a dejar patente el gran momento por el que atraviesa tras una temporada de ensueño.
La visita del Club Taurino de Bilbao cobra un significado especial si se recuerda que la propia entidad reconoció a Jiménez como autor de la Mejor Faena de las Corridas Generales 2025, galardón que recibió tras su histórica actuación frente al toro indultado de La Quinta, un hito que marcó la pasada Semana Grande bilbaína al convertirse en el primer toro indultado en la historia moderna del coso de Vista Alegre.
La jornada campera en Domingo Hernández sirvió para estrechar lazos entre toreros, ganaderos y aficionados bilbaínos, en un día en el que la tauromaquia se vivió en su dimensión más cercana y verdadera: el campo bravo, la tienta y el intercambio de vivencias entre distintas generaciones de la Fiesta.
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