El telón se abrió el pasado Domingo de Resurrección donde, a modo de aperitivo, la falta de casta y fuerzas de los toros de Núñez del Cuvillo aguaron la fiesta a la terna, y por ende a los espectadores. Daniel Luque fue el único que tocó pelo y se llevó una oreja en el esportón. Morante dejó lo más torero de la tarde, aunque el graderío no terminara de compenetrarse con el de La Puebla. Y Talavante estuvo por allí, lo intentó, a su manera, pero no pasó de ahí.
En estas dos semanas completas de toros, se anuncian festejos con carteles redondísimos, como el del 1 de mayo, con un pleno al arte y con la ilusión por las nubes, Morante, Ortega y Aguado, casi nadie al aparato, y con toros de Domingo Hernández. No va más y además con las entradas acabadas.
También hay otros carteles de mucho menos fuste, como los de los días 29 y 30 de abril, con diestros de mucho menos tirón y/o a la baja. Pero todo tiene cabida y hasta lógica en una feria como la de Sevilla.
Aun así, este mismo domingo, 27 de abril, con la vuelta de los toros de Fuente Ymbro, llega una terna con su aquel, Lama de Góngora, Calerito y Samuel Navalón. Una terna joven, con futuro, y que no está tan vista como otras de las habituales en esta plaza y que deben de formar parte del tan ansiado relevo a los toreros que ya no están en su mejor momento, bien por la edad, bien por su estado de ánimo, y eso no quita ningún mérito a los triunfos cosechados en otras temporadas. Pero la lógica debe de imperar y tienen que emular el camino de Cayetano que este año se despide.
Pero volviendo a lo magro del asunto, a los mencionados anteriormente Morante, Ortega y Aguado, juntos como por separado, hay que unirles al mandamás Roca Rey. Póker de ases que junto a Daniel Luque, Borja Jiménez y Manuel Escribano, forman los siete nombres base del serial.
Y ya que hablamos de Miura, ganadería que cerrará el ciclo continuado de festejos, no hay que olvidar que la fiesta de los toros se sustenta, o se debe de sustentar, en los toros, bien por su casta o por su clase, pero sin toro no hay fiesta. Y en este apartado hay que reconocer que están anunciadas corridas que, a priori, deben de garantizar el espectáculo. Jandilla, Victorino Martín, Santiago Domecq, Victoriano del Río y El Parralejo, todas ellas serán el complemento ideal para que los toreros puedan crear sus obras de arte.
Luego están otras cuantas que en un principio tienen mosca al personal, pero cada año se renuevan ilusiones, e igual que pasa con los toreros también pasa con los toros, y los baches se pueden remontar.
También habrá la clásica corrida de rejones, el domingo 4 de mayo, con Diego Ventura como máximo exponente del toreo a caballo. Y hasta una novillada, este 28 de abril, con Marco Pérez y Zulueta mano a mano, en un día difícil, porque no deja de ser lunes, pero en el que pueden pasar cosas muy interesantes.
Y ahora solo falta que el tiempo acompañe y que ¡Dios reparta suerte!
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